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En
esto descubrieron doce o trece molinos de viento
que hay en aquel cerro, y así como el viajero
los vio, dijo a sus amigos: la ventura va
guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos
a desear; pues en los molinos de Consuegra mora
el tío Venancio, que nos ilustrará del buen
arte y de la mesura que ha de tener un molinero
para molturar el duro trigo en blanda harina.
Acerquémonos
pues a contemplar lo que este ingenio esconde.
Además, según me han comentado propios y extraños
que conocen el lugar, Venancio sabe al dedillo
el oficio de la forja, de la alfarería y nos
presentará a buenos mesoneros, pues el
enriquecimiento del ingenio y el buen yantar son
los mejores placebos para dar cura de reposo al
cansado intelecto.
El
tío Venancio es un artesano: dicesé de persona
que ejercita un arte u oficio meramente mecánico
(...) quien hace por su cuenta objetos de uso
doméstico imprimiéndoles un sello personal, a
diferencia del obrero fabril."
Nuestro
cicerone gusta de unir la erudición con
la artesanía, hace de la historia teatro para
aproximarnos a una cultura milenaria que nace de
la madre tierra, a la que respeta, y de la que
solo extrae lo que necesita. De ella toma la
arcilla para moldear utensilios, el hierro, el
arte de Vulcano, para forjar los sueños y los
frutos que produce para crear manjares
envidiados por el mismo Baco.
El
tío Venancio nos presentará a artesanos, que
como tales han trabajado y moldeado las materias
primas para crear productos imbuidos con un
sello personal. Hoy, queremos compartir las
tradiciones, las costumbres y los secretos de
siglos de trabajo a través de nuestro Maridaje
Manchego.
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